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14 Ago La ciática durante el embarazo y cómo aliviarla

La ciática (ciatalgia en realidad), es un dolor intenso que se origina en la base de la espalda y puede llegar a recorrer la pierna entera. Se produce cuando el nervio ciático, el nervio más grueso de nuestro cuerpo, recibe algún tipo de presión. La ciática se da aproximadamente en el 50% de las mujeres embarazadas a lo largo de la gestación, pero ¿por qué? ¿Cuáles son los síntomas? ¿Cómo podemos aliviarla?

Por qué afecta la ciática a las mujeres embarazadas

El nervio ciático es el nervio más grueso de nuestro cuerpo. Comienza en la zona lumbar y baja por la parte posterior de cada pierna, atravesando glúteos y muslos. Controla los músculos de la parte posterior de la rodilla y la parte inferior de la pierna, y proporciona sensibilidad a la parte posterior del muslo y la planta del pie.

La ciática se puede desencadenar cuando el nervio ciático recibe presión externa, ya sea por malas posturas, problemas de salud relacionados con la espalda (como la hernia de disco), la compresión del nervio con el aumento de la tensión del músculo piramidal, o el aumento del tamaño del útero durante el embarazo. El útero puede aumentar hasta 20 veces su tamaño original conforme pasan las semanas y crece el bebé. Esta hace que la ciática sea relativamente común entre embarazadas: al ser la parte de nuestro cuerpo que más cambios sufre durante todo el proceso, es también la que más presión ejerce a su alrededor, pudiendo alcanzar el nervio ciático.

También los cambios en la musculatura del suelo pélvico y las nuevas posturas y formas de caminar que toma nuestro cuerpo para adaptarse a un nuevo equilibrio pueden afectar al nervio ciático.

Hay más probabilidades de sufrir ciática a partir de la segunda mitad del embarazo, cuando el tamaño del útero ya es considerable y los cambios en nuestro cuerpo nos empujan a tomar posturas que pueden ser incorrectas (como bascular la pelvis hacia delante haciendo que aumente la tensión muscular en la zona de cadera y pelvis).

El nervio ciático nace en la parte baja de la espalda y llega hasta la planta del pie.

¿A quiénes afecta?

Hay mamás con más papeletas de sufrir ciática que otras. Influye mucho si en el pasado has tenido problemas lumbares o de ciática, antecedentes de hernias o protusiones discales, trabajos o hábitos de vida más sedentarios, aumento excesivo de peso durante la gestación, un movimiento brusco, al agacharse o coger peso como aquellas que tengan otro peque de mayor edad.

En casos de escoliosis, a diferencia de lo que se pueda pensar, la prevalencia de casos de ciática no es tan elevada ya que es el momento en el que la columna goza de mayor estabilidad por el aumento de peso y dimensión del útero.

Si en embarazos anteriores te has visto afectada, es más probable que vuelvas a tener dolor de ciática.

El dolor de ciática: cómo reconocerlo

El dolor de la ciática puede variar ampliamente: puede ir desde un hormigueo leve hasta un dolor intenso y sensación de ardor en toda la zona, pasando por entumecimiento o pequeñas punzadas. Muchas veces, el dolor puede dejarnos postradas en la cama, incapaces de movernos.

También varía la zona a la que afecta el dolor. Podemos sentir molestia en la cadera al andar, o la parte interior del muslo, o a lo largo de toda la pierna. El dolor puede afectarnos en diferente grado en cada una de las partes: puede darse de forma intensa en el comienzo de la pierna y sentir sólo un leve entumecimiento de la rodilla para abajo. La ciática, en principio, afecta sólo a una pierna a la vez, pero en algunos casos el dolor puede llegar a extenderse por las dos piernas.

¿Se puede prevenir?

Es posible prevenir la ciática, o por lo menos preparar a tu cuerpo para minimizar el dolor, en caso de producirse. Como forma de prevención, es fundamental no adoptar malas posturas y mantener la espalda recta cuando estemos sentadas o de pie, así como evitar cargar con demasiado peso.

También es recomendable realizar algún ejercicio que trabaje el área de la pelvis, como la natación, el yoga o el pilates. El pilates, que podemos realizar antes y durante el embarazo, contribuye a fortalecer la zona lumbar y nos facilita adoptar buenas posturas. Especialmente si has sufrido ciática en un embarazo anterior, es una buena idea practicar pilates e informar a tu fisioterapeuta de los problemas que hayas sufrido.

El yoga y el pilates son buenos ejercicios para realizar durante el embarazo.

Cómo aliviar la ciática

Ante un episodio moderado o grave de ciática, una buena forma de alivio es el reposo relativo y la aplicación de calor en la zona afectada. Hazte con una saquito de semillas o utiliza una toalla calentada con la plancha, especialmente durante los meses más fríos del año. Evita la manta eléctrica puesto que no es aconsejable el uso de corriente en el embarazo (al igual que ocurre con los fármacos, en embrazo no se pueden realizar ensayos clínicos y por tanto no hay manera de conocer los efectos secundarios).

Es muy importante evitar levantar objetos pesados tanto durante un episodio de ciática como después del mismo, así como no forzar la espalda en posturas incómodas. El dolor puede empeorar por varias razones: malas posturas, movimientos bruscos, dejar la zona expuesta al frío, por las noches, etc.

La fisioterapia puede ser tu mejor aliado en estos casos por dos motivos: porque podrá aliviarte y reducir la molestia y porque podrá asesorarte en qué posturas o ejercicios puedes hacer en caso en los momentos de mayor molestia. Es importante que se trate de un fisioterapeuta especializado en embarazo, ya que, al igual que en la medicina, en la fisioterapita también existen diferentes especialidades para abordar mejor cada dolencia.

Un fisioterapeuta profesional te puede aliviar el dolor y te asesorará sobre posturas y ejercicios.

No olvides que si el dolor persiste o empeora es recomendable que acudas a tu médico de cabecera.

Siempre es mejor prevenir que curar, también en el caso de la ciática. Si te encuentras al inicio del embarazo, evitar la ciática será una de las muchas buenas razones para realizar ejercicio y mantenerte activa. Si estás más avanzada en el embarazo y sufres este problema, tienes a tu disposición varios remedios para ayudarte a aliviarla. Además, puedes estar tranquila: si no tienes un problema muscular o de espalda adicional, después del parto la ciática desaparecerá.

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