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21 Ago Enseñando al bebé a dormir

Seguro que te han avisado mil veces: en cuanto tienes un bebé, puedes olvidarte de dormir.

Los recién nacidos duermen aproximadamente 16 horas al día, pero los períodos de sueño duran apenas 2 horas. Durante sus primeros meses de vida, el peque no distingue entre el sueño de la noche y las siestas diurnas: simplemente duerme el tiempo que necesita y se despierta para comer. Los ritmos de sueño, tanto para el bebé como para los papás, son erráticos al principio, pero se van definiendo con el tiempo.

Tarde o temprano, su sueño se irá haciendo más regular y poco a poco iremos recuperando el tan ansiado descanso. Sin embargo, con algunos bebés puede ser difícil que con otros (especialmente si nos encontramos algunos baches por el camino, como el cólico del lactante).

Marcando las diferencias entre la noche y el día

Los bebés duermen tanto de día de como de noche, despertando únicamente para comer. Es por esto que su percepción del momento del sueño baila entre el día y la noche. Es recomendable empezar a marcar las diferencias entre la noche y el día desde el primer momento para empezar a enseñar a dormir al bebé.

Cuando el bebé duerma durante el día, no bajes la persiana de la habitación ni evites los ruidos habituales de la casa. Así, cuando el bebé despierte de una siesta diurna y perciba la luz y el movimiento de la casa, lo asociará a que es el momento de despertar. Si se despierta por la noche, en medio de la oscuridad y el completo silencio, entenderá que debe volver a dormirse.

Además, durante las tomas diurnas puedes alimentar al bebé mientras juegas con él: puedes cantarle, acariciarle o hacerle cosquillas en los pies. Por el contrario, en las tomas nocturnas evita los estímulos: mantén las luces bajas, si no puede ser en completa oscuridad, y realiza tus movimientos con la mayor tranquilidad posible. No es momento de risas ni juegos: el bebé debe aprender a asociar la noche al sueño.

Durante las tomas diurnas es bueno que el bebé reciba estímulos.

La rutina: la clave para enseñarle buenos hábitos de sueño

Seguir unas pautas rutinarias días tras días es fundamental a la hora de enseñar al bebé a dormir toda la noche de un tirón. Acuéstale siempre a la misma hora, y repite todas las noches el mismo ritual. Éste puede empezar con un baño (los baños relajan al bebé y le pueden ayudar a conciliar el sueño), seguir con un suave masaje y continuar con la puesta del pijama para terminar en la cuna con un cuento o una nana y las luces apagadas. Procura acostarle de forma que esté lo más cómodo posible: con el pañal cambiado, habiendo expulsado los gases, etc.

La clave del ritual del sueño es que incluya actividades tranquilas y relajantes para el bebé, y por supuesto, que repitamos el mismo proceso todos los días. También es aconsejable acostarle con un muñeco o un objeto de apego: esto ayudará al bebé a asociar que ha llegado el momento de dormir.

La rutina a la hora de acostar al bebé es fundamental para que aprenda buenos hábitos de sueño.

Es muy importante que en el momento de colocar en la cuna al bebé éste esté despierto: si se acostumbra a dormirse en tus brazos, cuando despierte solo en la cuna será incapaz de volver a dormirse. Esto puede ser lo que más nos cueste al principio: acostumbrado a estar junto a nosotros, el bebé llorará si le metemos en la cuna mientras aún está despierto. Mantente a su lado, acaríciale, cántale… pero trata de dejar que consiga dormirse él solo.

Cómo actuar cuando le oigas llorar

Existe bastante controversia sobre este tema. Algunas teorías nos enseñan que es imprescindible consolar siempre al bebé cuando llora, y otras nos recomiendan mantener algo de tiempo antes de acudir a consolarlo. Cada familia deberá elegir qué modelo utilizar y sobre todo será capaz de reconocer cuál es el mejor para su pequeño.

Si decidimos optar por alargar la respuesta lo podemos ir haciendo conforme pasan los días: poco a poco, hasta que el bebé aprenda que puede volver a dormirse él solito.

Podemos ir alargando el tiempo de respuesta cuando el bebé llora.

El proceso de aprendizaje de rutinas de sueño de un bebé varía mucho de un peque a otro a medida que su sistema nervioso madura y las tomas se van espaciando; no debemos preocuparnos si parece que está costando más tiempo del normal. Muchos bebés pueden dormir ya unas 5 horas seguidas a partir de los tres meses, y a partir de los seis, la mayoría duerme entre 9 y 12 horas del tirón.

Las rutinas y las pautas a la hora de acostarse pueden ayudarnos a enseñar al bebé a distinguir cuándo es momento de dormir y cuándo no, y así, poco a poco, ir definiendo sus ritmos de sueño.

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