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20 Nov ¿Cuándo puedo pasar a mi bebé del capazo a la sillita?

Hay quien dice que hay que pasar al bebé del capazo a la silla cuando tienen entre 4 ó 6 meses, pesan más de ciertos kilos, o cuando miden más de una longitud dada. Sin embargo, estas afirmaciones no son del todo ciertas, y pasar al bebé a la silla de paseo antes de hora puede tener consecuencias en su salud. Entonces, ¿cómo saber cuándo es el momento?

Mientras terminan de desarrollarse músculos y huesos: mejor tumbado

Durante sus primeros meses, el bebé permanece tumbado en todo momento salvo cuando lo cogemos en brazos, y hay una razón para ello: sus músculos y sus huesos todavía están terminando de asentarse. Hasta que su columna no termina de desarrollarse, el bebé no es capaz de mantener la cabeza erguida ni de quedarse sentado.

Precipitarse a la hora de cambiar el capazo por la sillita puede tener consecuencias.

Posibles problemas a causa de dar el paso antes de hora

Pasar el bebé del capazo a la sillita antes de hora puede tener consecuencias en su salud. Al no tener control sobre su columna, puede adoptar posturas inadecuadas para compensar la falta de fuerza en sus músculos, aumentando así el riesgo de sufrir lesiones en la espalda como contracturas o escoliosis.

Es mejor prevenir que curar. Y en este caso, es mejor dejar pasar un tiempo prudencial hasta que estamos seguros de que el bebé ya está preparado para dar el gran salto. Precipitarnos en esta cuestión tiene consecuencias a largo plazo que podrían acompañar al peque durante el resto de su vida.

¿Cuándo llega el momento?

Y entonces, ¿cómo saber cuándo llega el momento? A partir de los 6 meses, cuando ya pesa 6 kilos, cuando mide una determinada altura… Cada niño es diferente, por eso, ninguno de estos factores sirve. Habrá llegado el momento cuando el bebé haya terminado de desarrollarse a nivel óseo y muscular, y éste es un factor totalmente independiente de las anteriores.

El momento de sustituir el capazo por la silla de paseo no depende del peso ni la edad sino del desarrollo del bebé, y por eso es algo que depende de cada peque: unos estarán preparados para dar el paso antes, y otros más tarde. No debemos preocuparnos si nuestro bebé tarda más que los demás en estar listo, pero siempre podemos solicitar la opinión de un fisioterapeuta especializado si tenemos dudas sobre el desarrollo de nuestro peque y su evolución hacia los hitos del desarrollo.

El momento de sustituir el capazo por la silla de paseo no depende del peso ni la edad sino del desarrollo del bebé.

Comprobar que el bebé está preparado para la sillita

El bebé ha terminado de desarrollar los huesos y músculos de su columna cuando ya puede controlar la cabeza y la columna (cervicales y dorsales). Pero ¿cómo estar seguros?

Fácil: coloca al bebé sentado sobre una superficie sujetándolo de la zona lumbar. Si es capaz de sostener la cabeza y de mantenerse erguido sin tambalearse, ya está preparado para sentarse en la silla de paseo.

Hay otras señales que podrán indicarnos que el momento se acerca, por ejemplo, si desde el capazo trata de erguirse y asomarse fuera o si se queja al ir tumbado y pide constantemente que lo lleven en brazos. Aún así, es fundamental asegurarse de que ha llegado el momento mediante la prueba de mantenerse erguido.

Beneficios de pasar a la silla de paseo

¡Ha llegado el momento! El bebé estará encantado, y se le notará en la cara.

Va a pasar de estar tumbado y de tener un campo de visión y un margen de movimiento limitado a estar sentado con el mundo de frente. El cambio del capazo a la sillita es muy gratificante para el bebé. De repente tiene más libertad de movimiento, lo que, unido al progresivo desarrollo de su capacidad para moverse, va a permitirle disfrutar un montón. También verá aumentando su campo visual: empezará a ver todo lo que pasa a su alrededor, a fijarse en las cosas, los colores, los movimientos… Va a ser una etapa muy estimulante para él.

Cambiar a la sillita es muy satisfactorio para el bebé.

 

En definitiva, no es bueno precipitarse. Es mucho mejor dejar pasar un tiempo prudencial, el necesario hasta que estemos completamente seguros de que ha llegado la hora de cambiar el capazo por la silla de paseo. Por otro lado, es recomendable hacer el cambio de forma progresiva: para ello existen en el mercado sillitas con respaldos reclinables, de forma que al principio podemos buscar una postura a medio camino entre llevar al bebé tumbado o sentado.

Un fisioterapeuta especializado en bebés y niños podrá asesorarte y resolver todas las dudas que puedas tener.

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