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24 Jul 5 ejercicios de estimulación temprana para tu bebé de 0 a 3 meses

La estimulación temprana consiste en fomentar el desarrollo del bebé y del niño, a través de actividades que podemos empezar a realizar desde su nacimiento. Cada niño se desarrolla a un ritmo diferente, por eso el objetivo de los ejercicios de estimulación temprana no es empujar al bebé para que alcance un hito del desarrollo en concreto, sino acompañarle a través del juego en su propio camino de desarrollo.

A través de juegos de estimulación, podemos apoyar su desarrollo psicomotor y cognitivo, el desarrollo del lenguaje y de su independencia y autonomía.

 

 

¿Por qué realizar juegos de estimulación con tu bebé?

El objetivo de realizar estos ejercicios es trabajar el desarrollo del bebé. También es importante, al mismo tiempo, divertirnos juntos y fortalecer nuestro vínculo.

¿Cómo debemos hacerlo?

Debemos ofrecer actividades que esté preparado para superar, elevando su autoestima.

Realizaremos siempre ejercicios que sean adecuados para la edad del bebé, teniendo en cuenta sus capacidades y el punto en que se encuentra en su desarrollo.

Haremos los juegos en un momento adecuado según sus rutinas de sueño y alimentación, y también sus preferencias. Cuando el bebé esté tranquilo, despierto y contento, será el mejor momento para realizar los ejercicios.

Nos adaptaremos a sus preferencias. Si uno de los juegos que le proponemos no le gusta, le frustra o le cansa, no lo prolongaremos en el tiempo, lo dejaremos para más adelante.

Lo motivaremos siempre con nuestra voz, con palabras dulces, con canciones, ruidos diferentes y siempre, con mucho cariño.

 

Ejercicios de estimulación temprana de 0 a 3 meses

En el primer trimestre de vida, el bebé es aún muy pequeño, duerme muchas horas y sus habilidades motoras son todavía muy limitadas. Sin embargo, podemos empezar ya con algunos juegos de estimulación temprana.

Los objetivos en esta etapa del desarrollo serán el desarrollo sensorial y el desarrollo de la musculatura del cuello y espalda, facilitando la sujeción de la cabecita.

 

De 0 a 1 mes

Sigue el juguete

Colocaremos el bebé boca arriba y suspenderemos sobre sus ojos un juguete, un sonajero, un muñeco o cualquier otro objeto que llame su atención. Lo moveremos de lado a lado para que siga el movimiento del objeto, con los ojos y con el movimiento de la cabeza.

 

Mírame

La mamá o el papá se colocará sentado y cogerá al bebé verticalmente contra su pecho. Desde esta posición, intentaremos que nos mire, llamándole con la voz, haciendo ruidos, cantando… Así lograremos que mueva la cabeza hacia arriba, trabajando la musculatura del cuello y el control de la cabecita. Este es un ejercicio que podemos combinar con el “piel con piel”. También es una excelente manera de iniciarnos en el boca abajo.

 

De 1 a 2 meses

Manitas y pies

Estimularemos menos y pies con masaje. Intentaremos que abra y cierre las manitas. Si tiene la mano abierta, colocaremos nuestro dedo en la palma para que la cierre. Si la tiene cerrada, recorreremos con el dedo su dedo meñique hasta la muñeca, para que la abra. Estimularemos su sentido del tacto realizando masaje en los pies, tocando todos los deditos uno a uno.

 

 

Fortalecer la espalda

Colocaremos al bebé boca abajo sobre una cuña. Si no tenemos una cuña, podemos usar el colchón de la cuna, colocando algo debajo. Pondremos un juguete delante del bebé para que juegue con él, y pasaremos nuestra mano por su espalda. Los estímulos en la espalda hacen que el bebé levante la cabeza.

Poco a poco, podemos seguir trabajando esta postura moviendo el juguete a un lado y a otro. El bebé se apoyará en un brazo y levantará el otro para coger el juguete.

 

A partir de 3 meses

¡Practicando cómo girar!

Empezaremos a trabajar el volteo con el bebé, para que aprenda a girar él solito estando en posición tumbada. Colocaremos al bebé tumbado boca arriba, sobre una superficie firme suave, como una manta o una alfombra. Colocaremos un juguete fuera de su alcance, para que intente alcanzarlo. Podemos ayudarlo colocando la pierna más lejana al juguete flexionada y apoyada sobre el muslo contrario. De esta manera, al levantar la cabeza para buscar el juguete, girará la cadera fácilmente.

 

Aprendiendo poco a poco

Hay que tener en cuenta que cada niño tiene su ritmo de aprendizaje y lo mejor que podemos hacer es respetarlo. Algunos hitos se alcanzarán antes y otros después, lo más importante es que el bebé muestre curiosidad e interés por los juegos que le proponemos.

Sin embargo, si vemos que se retrasa en alcanzar los hitos más habituales, lo indicado es consultar con un fisioterapeuta especializado o con el pediatra.

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