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bronquiolitis infantil

20 Feb Bronquiolitis

Bronquiolitis en bebés y niños

 

¿Qué es?

 

La bronquiolitis, como su propio nombre indica, es la inflamación de los bronquiolos (la zona terminal del pulmón). Generalmente empieza como un catarro común de las vías altas que puede desembocar, en dos o tres días, en una infección de pulmón (de bronquiolo).

Es más frecuente en el primer año de vida, especialmente en los bebés menores de 6 meses, y los casos aumentan en los meses de frío (de octubre a marzo).

Normalmente se produce por un cuadro viral, generalmente provocado por el VRS (Virus Respiratorio Sinicial), que afecta directamente a las células que recubren la parte interna del pulmón (concretamente de los bronquiolos o pequeñas ramificaciones).

En pocos casos requiere de un ingreso hospitalario, todo depende del estado en el que se encuentre el pequeño, el grado de saturación de oxígeno o la frecuencia respiratoria, o el tipo de virus que haya provocado la bronquiolitis:

 

  • Virus Respiratorio Sinicial

 

  • Gripe

 

  • Parainfluenza

 

  • Adenovirus

 

 

bronquiolitis

 

¿Cómo se contagia?

 

A diferencia de lo que muchas personas consideran, la bronquiolitis no se contagia exclusivamente en ambientes como las escuelas infantiles (guarderías), también desde el adulto aunque a este no le suponga más que un simple catarro de vías altas.

Es conveniente evitar ambientes como una sala de espera del hospital o una escuela infantil en los tres primeros meses de vida del bebé.

La forma de contagio es por contacto con la saliva o moco, que en algunas ocasiones podría ser a través de las manos. Además, podría producirse el contagio por inhalación, ya que estos gérmenes se pueden diseminar en pequeñas gotas de fluido que la persona expulsa al hablar, toser, estornudar o reírse.

 

Algunos síntomas de la bronquiolitis

 

Algo muy característico de la bronquiolitis es la sibilancia (sonido que comúnmente llamamos pitos), pequeño silbido que proviene con más frecuencia de los conductos bronquiales y que en muchas ocasiones se puede percibir incluso a distancia.

 

Otro síntomas:

 

  • Dificultad respiratoria

 

  • Estridor (ruido respiratorio a distancia como de cafetera vieja)

 

  • Tiraje costal (costillas con apariencia de excesivo movimiento en ascenso y descenso)

 

  • Falta de apetito especialmente en lactantes menores de un año debido a la sensación de saciedad que produce el aumento desmedido de secreción pulmonar (contenido mucoso)

 

En ocasiones puede acompañarse con febrícula y cambios notables en el estado de ánimo como irritabilidad.

El pequeño puede presentar también tos no productiva, una tos que llamamos perruna, y congestión nasal.

Algunas veces se puede observar que el tórax del niño aumenta de tamaño al no poder eliminar todo el aire que ha inhalado, consecuencia de la inflamación y el aumento de la secreción mucosa.

 

¿Cuál es el tratamiento?

 

Tratamiento farmacológico

 

La elección de la medicación y la forma o vía de administración siempre será lo que determine el pediatra en función de la sintomatología que muestre el bebé o niño.

No existe una pauta general aunque en prácticamente todos los casos los facultativos recurren a grupos de fármacos que ayuden a paliar los signos y síntomas como la dificultad respiratoria, la tos, la fiebre o el aumento de la secreción nasal.

Es importante seguir las indicaciones que hayan señalado los médicos y evitar en cualquier caso la automedicación o autoprescripción,  puesto que se trata de fármacos que pueden producir diversos efectos secundarios.

En ocasiones, especialmente si se ha detectado bastante dificultad respiratoria, recurren a la aerosolterapia (aerosoles).

 

Tratamiento no farmacológico

 

Medidas de apoyo o soporte domiciliario (pautas generales para casa)

 

Las medidas de soporte o apoyo domiciliario son una vía muy frecuente de elección entre los pediatras o neumólogos infantiles, puesto que no presentan efectos secundarios y son fácilmente aplicables. Entre ellas destacan las siguientes:

 

  • Hidratar muy bien y mantener las fosas nasales libres de secreción, limpiando con una gasa suave y suero fisiológico, o bien un bastoncillo mojado en suero.

 

  • Para dormir, elevar la zona de la cabeza a unos 30º aproximadamente colocando un cojín o algún objeto que eleve el colchón lo suficiente para mejorar la ventilación.

 

  • No abusar del humidificador y evitar los de aire caliente, utilizarlo sólo unos diez o quince minutos cada cuatro o seis horas.

 

  • Realizar el lavado nasal entre dos y tres veces al día en función de la evolución, preferiblemente con 2ml de suero fisiológico (es preferible repetir el lavado a introducir gran cantidad de suero que el pequeño tendrá que eliminar y le será más difícil).

 

  • Evitar el exceso de arropamiento y retirar progresivamente las prendas conforme el niño o bebé vaya regulando su temperatura.

 

 

Fisioterapia respiratoria

 

La fisioterapia respiratoria es un remedio eficaz que sirve como método preventivo (para evitar que llegue al pulmón la infección) y paliativo para ayudar a eliminar el exceso de secreción.

 

  • Consiste en la aplicación de técnicas manuales principalmente, que ayudan o favorecen la eliminación de la secreción forzando los mecanismos propios del bebé o niño. Mediante técnicas como la compresión torácica o el lavado nasal se ayuda al pequeño a expulsar el moco.

 

  • La única contraindicación o motivo por el que no se pueden aplicar sería la fiebre no controlada.

 

  • Los efectos de una sesión de fisioterapia respiratoria infantil pueden durar varios días y no conviene realizarse dos días seguidos.

 

  • No tiene ningún efecto secundario, ya que no se utiliza medicación salvo que los familiares aporten una prescripción médica.

 

 

¿Cómo podríamos prevenir la bronquiolitis?

 

Aunque no existe un remedio completamente eficaz para evitar dicha infección, es conveniente acudir al pediatra cuando detectemos aunque sea un simple catarro, puesto que podría derivar en una inflamación del bronquiolo por una infección del pulmón.

También las medidas de apoyo o sostén domiciliarias que podemos seguir desde casa resultan muy útiles para evitar tanto el contagio como la aparición de la bronquiolitis cuando se padezca un catarro de vías altas.

Evitar el exceso de arropamiento, regular la temperatura y la humedad en casa, lavarse las manos antes y después del lavado nasal.

Además la fisioterapia respiratoria también resulta muy eficiente como método preventivo, puesto que antes de llegar al pulmón es mejor liberar dicha secreción y mantener así una buena higiene bronquial.

 

 

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